lunes, 28 de abril de 2014
sexo con mexicanas
Después de tener sexo con mexicanas nuestro último encuentro con mi parentela política, mi aristócrata y yo convenimos en que nuestra existencia se estaba convirtiendo en una capa porno. Los dos teníamos claro que queríamos deleitarse de la semblanza sin desasosiegos, no hacíamos perjuicio a ninguno yentreambos nos sentíamos cada ocasión más socios, más cómplices. Nos propusimos, puesto que,comportarse todas las andanzas que pudiéramos, ahora fueran casuales o proyectos admisiblementeurdidos para despreocuparse nuestras ficciones. Un domingo sexo con mexicanas de finales de mayo nos despertamos sobresaltados. - ¡joder, Ana! ¡levántate, nos hemos continuado fritos!- sexo con mexicanas salté de la litera y empecé a vestirme a toda precipitación. Desde hacía un par de meses nos comprometimos con un falange de amigos del pabellón en prepararnos para participar en rectas de sierra. Los domingos los dedicábamos a las tiradas más largas y nos levantábamos altamente matutino. Ana se estiró y salióvainaza de la hamaca. Media hora luego llegábamos al sitio de unión. Sólo Jovi nos esperaba. - ¡venga, haraganes! La gente ha aflorado hace ahora 20 minutos. Les he afirmado que empezaran, queahora les cogeríamos por el vericueto. - ¿por el recorrido? Si Miguel y Juan tienen el trayecto, no los vemos incluso la semana que viene… - No, dúctiles. Hoy estaba incluso Nacho y ha entrado sudama. - Entonces sí. Carla está bastante excepto en guisa que los otros tres leviatanes. ¡venga, asaludar si los pillamos! Durante media hora no vimos a ninguno luego en cuanto empezó la extensiónde anciano desnivel nos pareció verlos en la longitud y apretamos. Jovi y yo nos picamos en revistarquién los pillaba ayer y dejamos un poco a espaldas a Ana. Al curvar una estrecha curvatura, en la que la cambera se ocultaba por una piedra con bastante cubierta vegetal, alargué el brazo para señalarle la figura que nos precedía a unos 500 patrones. Carla caminaba diligentemente subiendo una pendiente y empezaba a brindar el quinto de brabaje sexo con mexicanas para copear. Le hice identidades a Jovi para que nos acercáramos despacio y le diéramos un pequeño sobresalto; sin embargo cuando ahora la tuvimos a unos 50 metropolitanos, ella dejó la garrafa en el piso, se desató la borradora de la redcorso que llevaba, metió los pulgares en los bordes y se la bajó aun los tobillos. Jovi y yo nos paramos en seco el uno al otro y nos ocultamos al lado del vericueto casi instintivamente. Los dos tuvimos la misma alergia: ocultarnos y observar. Carla era sexo con mexicanas un bomboncito, asaz animada luego hartopoco diligente a la hora de proceder ejercicio. Tenía unos quilitos de más no obstante no le sentaban nada mal, por lo que estábamos apreciando. Apoyada en los muslos, las rodillas flexionadas y eltrasero en ostentación, Carla intentaba producir pipí en el borde del vericueto. Le estaba costando y no acababa de atinar una pose alacena, así que estuvo un par de minutos haciéndonos posturitas con el pan dulce al ademán inclusive que por límite soltó un chorrito. Desde adonde estábamos podíamosatendido el acorde sibilante del pipí al asomar y incluso un pequeño pedito cuando ahora acababa. Estábamos tan lelos en el ojete de Carla que no oímos a Ana hallarse. - ¡olé ese trasero! ¡monumento!- soltó Ana con anterioridad de que la viéramos a nuestro costado bebiendo de suenvase. Carla intentó engarabitar tan rápido el calzón que no conseguía colocárselo aceptablementeporque las braguitas se lo impedían, simpáticas en los cuartos traseros. Ana se partía de risa y nosotros hacíamos como que mirábamos a otro costado sin embargo sin otorgar de usar lo poco que quedaba de irrealidad sexo con mexicanas del culazo de Carla. - ¡seréis cabrones! ¡no miréis, fornicar! - ¡pero si no hemoscontemplado nada! Ana te ha reparado frontal y… - No les hagas evento, nena, te han causadosuceso al óleo con todos los detalles. - ¡pero seréis guarros! –nosotros arrancamos a pasar otrasucesión y las dejamos unos patrones detrás, un poco cortados y bastante sensuales. - ¿hasgozado? ¡qué alimento de poto, pollo! - Sí, colega. Se acaba de obrar uno de mis ensueños de corredor: siempre he creido encontrarme con un ambiente de esta manera. Lo había pabellón a otros colegas no obstante a mi no me había valido en absoluto. - Es fiabilidad. Parece una majaderíaaunque todos nos lo hemos concebido alguna ocasión. El lance es que a mi me gustaba presentirque posteriormente me la follaba, no que me echara una algarabía. A visitar si Nacho se va a mosquear…- Pensando en eso llegamos al alto de aquel altozano y nos encontramos al sobrante delclan. - ¡ya era hora, pelmazos! Pensábamos que ahora no veníais. ¿habéis contemplado a Carla? - Esto…sí. Van un poco a espaldas, con Ana. Mira, aquí están- los chicos saludaron a Ana con uncontacto y les ofrecieron néctar y barritas energéticas a ambas. - ¿qué pasa, Carla? Tranquila, ahorasabemos que no puedes remontarse a nuestro ritmo sin embargo que te vamos esperando, sinpapelones. - ¡no es eso, joder!- Ana casi se atraganta de la risa al percibir el enojo de su amiga. - Tuesposa está colérica porque Luis y Jovi la han escaso meando con las tangas por los tobillos. - ¿ya está? Pues vaya atrocidad, dama. ¿y qué, si te han revistado el culo?- Ana no paraba de reír y Carla se giró a recriminárselo. - ¿y tu de qué te ríes? Claro, como no te lo han notado a ti… - Pues si ese es tu único problema…- y diciendo esto se bajó los corsarios elásticos inclusive el firme y se quedó con las pantorrillas rectas y un poco separadas, cogiéndose los tobillos con las suertes y asomándose a su columna vertebral por entre las patas sexo con mexicanas- ¿así estamos en paz? Ni qué contar tiene que nos quedamos todos de liga. A los chicos les caía la mosca aun el firme, hipnotizados por el soberbio trasero de Ana, expuesto por entero a sus vistas. Ana flexionó un poco las rodillas y todavíase abrieron más las posaderas, con lo que la vulva y el ano aparecieron en todo su honor. Con una sonrisita volvió a oponerse los calzones y a enfundarse sus fiscos. Clara miraba airada a su cónyugey éste abrió los brazos como diciendo “¿qué quieres que haga?”. Contrariada, dio media vuelta y siguió corriendo sin esperarnos. - Oye, ¿seguimos o qué?- tesoro yo, para partir un poco la posición yrastrear a Carla. Estaba seguro que no se conocía el vericueto a obra. - Id tirando. Ana y yo seguimosa espaldas –dijo Nacho- Así se alberca, benignos. Acabemos la raya en paz. Menuda gilipollez dehumor ha escaso. Así dado que, Miguel, Juan y yo seguimos a Carla y la dejamos desfogarse corriendo, sin charlar. Diez minutos luego, cuando ahora se tranquilizó, entre Miguel y Juan le hicieron reparar la desmesura de su enfado. Les tesoro que iba a echarse en brazos a Ana y Nacho y siguieron delante. Yo deshice el vericueto absolutamente enlazado, imaginando escenitas entretantocorría. Y cuando los encontré no me defraudaron jamás. Encontré a Nacho con los bombachosembrollados en las zapatillas. Ana, acostada en el tarugo de un árbol, lo abrazaba a su cruz, con lo que ambos estaban de frescura a mi. Me pude ocultar sin que Nacho me viera porque buscaba la jetade Ana girando el tragadero hacia antes entretanto ella le acariciaba el busto con la babora y le hacía una broza con la derecha. Ana sí me vio y procuró que no perdiera detalle. Saqué el movedizo y grabé toda la secuencia. - ¡uhmmm, Ana, qué adecuadamente! Pero déjame que te golpe igualmente. ¡quiero follarte, escultural! –nacho se retorcía de antojo. La baza babora de Ana le acariciaba todo elespécimen, desde los vástagos a los cigotos, cosquilleándole el bandullo plano y musculado que no ocultaba su tupido bozo. Las patas, flexionadas, exhibían unos músculos ricos, airosos y largosluego altamente acusados. Mi compañera capullaba y descapullaba una minga como la mía aunquecombada hacia por encima. Ana me miraba y la soltaba para sobarle los valores y meterle la lengua en la audición a Nacho. - Hoy no, Nachete. Otro sexo con mexicanas trayecto follamos aunque actualmente solamenteuna matorral, ¿de convenio, amor? - Lo que tu digas, cumplidora. Pero te estaré esperando- Ana le empujaba la minga hacia el pavimento y la veía botar otra sucesión hacía en lo alto cuando la soltaba, golpeando el pubis con un alboroto sordo. Se notaba que estaba cachonda y disfrutaba jugando con la pistola de nuestro amigo. Y yo incluso. Me bajé las lorigas y me la pelé mirándolos. Como siempre, sentir a mi parienta pajeando a otro varonil me excitaba muchísimo y regocijo cada segundo. Después de múltiples minutos, como Nacho no se corría, le hice una señal a Ana para que acelerara: no quería que el sobrante sospechara. Teníamos que ser cariñosos y no pasarnos. Poco a poco yninguno iría con chismes y miraditas; todos no eran tan abundantes como nosotros. Ana asintió, salió de entre el madero y Nacho y se bajó las redes a éter muslo, lo suficiente para extraer el recto alambiente. Abrazó a Nacho por la cintura y lo coloco mirando hacia adonde estaba yo, unos orificiosmás cerca, y lo siguió masturbando. Nacho se dedicó a sobarle el poto y las mamas y no se percató de mi facha tampoco por un instante. Pero se puso tan sensual que duró ahora harto poco. Lo mismo que yo. - ¡ahh, sí, no pares, Ana! –le vi apretarle las posaderas en el tiempo en que Ana empezó ahacer efecto proceder chorros de esperma de su banana, con la lengua afuera y sin desatender de mirarme. - ¿te gusta? ¡a mi me encanta, cariño!- me hablaba a mi sin que Nacho lo sospechase y siguió acariciándolo pausadamente inclusive que su gallinácea se deshinchó- ¿me darás por el ojete,chamaco? Porque te gusta mi culito, ¿verdad, Nachete? - ¡dios, mataría por follarte el recto ya mismo! ¡qué hermosura!- dijo él, manoseándola y palmeando sus posaderas. - No has de apedrear sexo con mexicanas a ningunosin embargo siquiera quiero que se entere ninguno, ¿de ajuste? Y te prometo que lo pasaremosacertadamente, tontín. - ¡puedes estar tranquila, que no lo sabrá tampoco Dios!- Ana me guiñó unvistazo entretanto ambos se vestían y aproveché para viajar inclusive la subsiguiente alfaguara,adonde los esperaría. De trayecto, corriendo solo, me imagine mil notas esperas para nuestrasborrascas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)